miércoles, 29 de febrero de 2012

Festival del humor.

No es necesario entrar en polémicas.

No vamos a discutir sobre árbitros. Con Ramos Marcos no es necesario.

El retro-árbitro de Punto Pelota, ha llevado las consignas recibidas más allá del estricto sentido del deber. 

El infractor puede decir lo que quiera. Si la jugada polémica se produce en el área del Real Madrid, seguro que no es penalti... aunque lo reconozca el propio infractor. En este caso Sergio Ramos.

Bienvenidos al Festival del humor. Pasen y vean:


martes, 28 de febrero de 2012

Lágrimas de cocodrilo en Punto Pelota.

La principal ventaja de carecer de cualquier credibilidad es que no puedes pretender engañar a nadie.


Aparentemente, Punto Pelota juega con esa prerrogativa para presentarse como un simplón espacio de entretenimiento. Enervante, si, pero sin una descarada intención de ir más allá de los exiguos límites del humor mamporrero.

Muchos nos hemos excitado, e incluso indignado, viendo como los colaboradores del programa sobrepasaban los límites de la vergüenza, pero en definitiva, sabíamos que estábamos asistiendo a una farsa que no pretendía más que eso: cabrearnos y darnos tema de conversación para sobremesas con otros insomnes impenitentes.

Ante lo evidente, es obvio que nadie puede creer que todo aquello que se ha dejado ir con absoluta impunidad en el programa, pudiese pretender, ni de lejos, colar como materia informativa.

Anoche, sin ir más lejos, el carpetovetónico Ramos Marco defendía, con aquel rústico desenfado, que el codazo de Sergio Ramos a Diego Costa dentro del área vallecana, no sólo no era penalti ni tarjeta para el defensor madridista, sino que era el delantero rayista el que agredía con sus morros en el codo al desprotegido defensa cameño. 

Ante tamaña reencarnación de los éxitos de Pajares y Esteso, parece imposible creer que Punto Pelota pretenda engañar a su sufrida audiencia.

En este entorno de risas y tontería, Josep Pedrerol aprovechó la conjunción del veto del F.C. Barcelona con una escapada de fin de semana para su merecido solaz y esparcimiento, para colocar al descolocado José Antonio Luque al frente de la edición dominical de Punto Pelota, posponiendo de ese modo su aparición ante las cámaras hasta ayer lunes y creando cierta expectación ante su esperada respuesta al veto del club blaugrana.

Demostrando que en Punto Pelota el audiometrismo prima incluso sobre el pseudoperiodismo, Pedrerol inició su programa introduciendo el tema del veto y de su réplica como cebo, para que sus desvelados teleespectadores resistiesen hora y media de desvaríos y despropósitos antibarcelonistas. Tiene todo el derecho. Tontos los que nos quedamos despiertos.

De hecho, Pedrerol tiene derecho a hacer lo que le dé la gana con su programa, pero es en el psicodrama camuflado de respuesta al veto de la junta de Rosell de anoche, donde Josep Pedrerol pasó de ser el director de orquesta de un pasatiempo provocador, al perpetrador de una impúdica trampa. Pasó de reírse con su audiencia, a reírse de ella. Dejó de jugar con sus espectadores, a tratarlos de deficientes mentales.

Un profesional con casi treinta años de carrera no puede creer que, haciendo cerrar filas a sus colaboradores de pago en el plató y soltando dos lagrimillas, la audiencia pueda tragarse que ese elenco de cómplices creen realmente en lo que hacen (sólo había que ver el careto de Carme Barceló). Pedrerol no puede pretender que poniéndose paternalista y perdonavidas con periodistas que no comparten su concepto pseudoperiodístico, la opinión pública olvide años de tergiversación, manipulación e impúdica caradura.


Josep Pedrerol no puede, por ejemplo, dar lecciones a un medio centenario por publicar una encuesta teledirigida. Sobre todo cuando uno de los momentos álgidos de su programa es cuando él mismo comunica, cada noche, el enunciado de su absolutamente pendenciera encuesta diaria.

Del cachondeo nos reímos todos. Las lecciones morales sólo las aceptamos de aquellos que se hacen respetar.

PD. Punto Pelota utilizó anoche un RT de Bar Deportes (@bardeportes, bardeportes.blogspot.com): "Creo que Punto Pelota tendría que actuar en consecuencia y vetar al Barça, no volviendo a hablar de él nunca más..."  


Dicho RT es de un tweet de mi cuenta @extrizquierdo. Como autor del comentario, me preocupa que Punto Pelota, que evidentemente ni sigue mi humilde blog ni mi despoblada cuenta de Twitter, no haya captado la intención de la tontería que me dio por escribir.
Mis esforzados seguidores saben perfectamente cual es mi opinión sobre el tratamiento que de la información deportiva hace la caverna. Pero para evitar malos entendidos, quiero aclarar que lo que quería decir en mi tweet es exactamente lo que se puede leer en él: quisiera que Punto Pelota no volviese a hablar nunca más de un club al que ha faltado al respeto desde el primer día de emisión.
Evidentemente, la ironía está en que todos sabemos que eso es imposible. Punto Pelota vive de una audiencia madridista necesitada de consuelo y de una audiencia barcelonista ávida de morbo, que sin su dosis de inquina diaria, no harían viable la continuidad en antena del programa sustento de la cadena ultraderechista. 

viernes, 24 de febrero de 2012

No es necesario dar tantas explicaciones.

El pasado mes de agosto, Josep Maria Puig, periodista de TV3, preguntó en el palco del Santiago Bernabéu al director de relaciones institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño, si le daba miedo el fichaje de Cesc Fàbregas por el F.C. Barcelona.


Como la pregunta del intrépido reportero catalán no gustó al Sr. Butragueño, perdón, a Don Emilio, los directivos y representantes deportivos del club de Concha Espina decidieron no hablar más con TV3.

Está claro, tamaña ofensa no podía suponer más que el inmediato veto por parte del Real Madrid hacia la televisión pública catalana, del mismo modo que el madridizado Luis Figo decidió, en su día, vetar a todos los medios catalanes por el hecho ser, simplemente, catalanes.

Después, los vetos duran más o menos, dependiendo de lo que interese a las partes implicadas. Pero lo cierto es que no recuerdo algaradas corporativistas en la Asociación de la Prensa de Madrid reclamando un trato justo a los medios catalanes por parte del Real Madrid.

Eso si, cuando el F.C. Barcelona, harto de ser el muñeco del pim pam pum de una serie de medios cavernarios, con Punto Pelota a la cabeza, decide poner límites a los excesos pseudoperiodisticos de unos personajes abonados al espectáculo mediático de medianoche, parece estar obligado a dar explicaciones a una serie de voces parafascistoides, que en un alarde de cinismo y desfachatez, aluden a la libertad de expresión.

¡Con dos cojones!

Pues no. No es necesario dar explicaciones. 

Los señores de Punto Pelota podrán seguir pergeñando sus infamias con total normalidad, porque para tergiversar, manipular, inventar y despotricar, no es necesario estar acreditado en las instalaciones del Camp Nou.

¡Vive deportivamente!

jueves, 23 de febrero de 2012

Los complejos del Madrid.

El tema de la final de Copa acabará como Dios manda. Con el Madrid como una pobre víctima sometida a las malas artes de un Barça facineroso y pendenciero.

Algo tan fácil como reconocer que, con la actual coyuntura, al madridismo le apetece menos que poquito ceder su estadio para fastos y celebraciones blaugranas, se ha convertido en un cansino juego del gato y el ratón.

Las excusas son variopintas, pero aunque Guardiola haya dicho que el Barça no irá donde no le quieran, los esfuerzos de los de siempre se centran ahora en demostrar que el Barça es un acosador (el Athletic no, no vaya a ser que los vascos se reboten cuando aún queda pendiente la visita liguera a San Mamés), que disfruta hostigando a un pobre Real Madrid ocupado en alicatar baños y celebrar la 10ª el mismo día de la final.

El ínclito Alfredo Relaño, por ejemplo, insiste hoy en su blog sobre la teoría de la correspondencia basada de la negativa del Barça a ceder el Camp Nou para la final de 2004. Es mentira, él lo sabe, pero no importa. De lo que se trata es de salvaguardar el mítico pero engañoso señorío madridista.

El tema, por cansino, aburre. 

Al barcelonismo (al menos a la mayoría) se la trae al pairo jugar la final de Copa en el Bernabéu, en Mestalla o en el Nuevo Altabix. El morbo habría estado en oír decir al Sr. Butragueño, o a cualquier otro enviado del Ser Supremo, que al Madrid no le salía de las gónadas poner la pista de baile para la verbena vasco-catalana (sobre todo catalana). Pero si va a ser que no, pues nada, que hagan sus reformas en mingitorios y cagaderos y punto (pelota).

De lo que deberían preocuparse en el Real Madrid y en su caverna mediática es en reconocer que, en su constante y obsesiva huida hacia adelante, están engendrando un enorme complejo en el madridismo. Ese nuevo complejo (¿de inferioridad?) se camufla, por supuesto, con el ya proverbial, con el histórico, complejo de superioridad blanco. ¿Contradicción? ¿Paradoja? No. Simple negación de la realidad.

El madridismo se siente más cómodo en su particular realidad virtual, la de los diez puntos (diez puntos reales, eso si) que en la cruda materialidad ganadora en la que se ha instalado el anticristo barcelonista (la de los trece títulos de dieciséis posibles, la del concepto).

No tiene ningún sentido haber hecho del supuesto señorío, de las vetustas Copas de Europa a porrillo, del inteligente dominio de los estamentos federativos y de la burla de la madriditis ajena, el leitmotiv de toda una institución, si después dejas esa institución en manos de Florentino y Mourinho, menosprecias los logros del rival, pergeñas y expandes el villarato y caes en una jamás admitida, pero absolutamente galopante, barcelonitis aguda.

El Barça tiene tantos defectos como el Real Madrid (o más), pero no niega que el victimismo haya sido una de sus señas de identidad, ni que el Real Madrid haya sido la estrella invitada de sus pesadillas, ni que Gaspart sea una reencarnación diabólica del Sr. Burns.  

El Barça se presenta cada año ante su afición, eso si, rindiendo homenaje a un suizo al que le dio por pintar unas camisetas con los colores de su cantón natal. El Real Madrid, sin embargo, pese a ser fundado en 1902 por catalanes, parece haber nacido con la llegada de don Santiago Bernabéu a la presidencia y de una escamoteada saeta rubia a los terrenos de juego. 

Será por eso que Karlos Argiñano les hace tan poca gracia...

lunes, 20 de febrero de 2012

Ahora resultará que la caverna nunca ha existido...

Ya he dicho recientemente, y en más de una ocasión, que en vista de las prestaciones fuera del Camp Nou de un Barça demasiado irregular, no hay nada que objetar al merecido liderato liguero del Real Madrid.

La ventaja de la que goza el equipo blanco a estas alturas de temporada es seguramente excesiva, pero tirando de topicazo, habrá que decir que el fútbol es así.

El Barça se siente perjudicado por los árbitros y se queja. Creo sinceramente que tiene todo el derecho. Pero lo cierto es que en otras temporadas, con o sin errores arbitrales, hubiese sacado adelante casi todos los partidos en los que en ésta ha encallado.

Así pues, si el Real Madrid no comete más errores de la cuenta y se adjudica el torneo de la regularidad, la gran mayoría de la culerada le felicitará, reconocerá su magnifica temporada y esperará poder volver a pasarle la mano por la cara el próximo año. Y aquí paz y después gloria.

Pese a todo, con el Real Madrid jugando de maravilla, encaramado en lo más alto de la clasificación de la que se vende como la mejor Liga del mundo y gozando de una confortable diferencia de puntos, parece que una inmensa mayoría del madridismo no consigue disfrutar plenamente del momento.

Si, ya sé que me dirán que su grado de satisfacción es máximo, que el fin de ciclo ha llegado y que el futuro es brillante. 

Enhorabuena. Pero parece que no es el presente ni el futuro lo que se les atraganta, sino la desazón por un modelo de conducta llevado hasta las últimas consecuencias en un pasado reciente, recientísimo, que parece enturbiar la absoluta felicidad del paraíso blanco.

¿Cuál es ese modelo de conducta? Evidentemente un impúdico acoso y derribo al rival que, cuando han cambiado las tornas, parece querer enterrarse como si nunca hubiese existido.

Después de hacer bandera de la queja arbitral, el entorno del club de Concha Espina, y no hablo solo de la prensa, se rasga ahora las vestiduras ante la más mínima alusión al arbitraje por parte del rival.

Cualquier crítica a los árbitros procedente de Barcelona se convierte automáticamente en un ejercicio de cinismo que parece justificar, como por arte de magia, cualquiera de las auténticas barbaridades que se han hecho, se han dicho y se han escrito desde la caverna y desde el propio Real Madrid.

¿La prensa catalana se queja de los árbitros? Mal hecho. ¿Desde el F.C. Barcelona se hace referencia a los errores arbitrales? Error de cálculo. ¿Y qué?

Que el rival se equivoque ahora, ni borra la absolutamente desproporcionada y manipuladora campaña mediática que desde Madrid ha pretendido poner en entredicho los triunfos de un equipo llamado a ser el mejor de la historia, ni acredita una forma de hacer periodismo cuyo mayor logro ha sido el de secuestrar el criterio propio de la mitad de los españoles.

Un buen ejemplo sería el tratamiento que en Madrid y Barcelona se ha dado al partido disputado el pasado sábado en el Santiago Bernabéu entre Real Madrid y Racing de Santander.

La superioridad blanca fue absoluta. El Real Madrid se impuso 4-0, y pese a que el colegiado González González cometió más de un error de bulto, los de Mou habrían ganado el partido en cualquier caso.

Esta opinión de lo que sucedió, que es la mía, coincide a grosso modo con las crónicas hechas sobre el partido desde Madrid. 

Desde Barcelona se acusa al árbitro de favorecer a los blancos. Objetivamente, aunque sea un hecho irrelevante, también es verdad.

El quid de la cuestión es que si escogiésemos cualquiera de los muchos partidos en los que, del mismo modo que hace ahora el Madrid, el Barça arrollaba a sus rivales en el Camp Nou la pasada temporada, observaríamos que las crónicas de dicho partido hechas desde Barcelona coincidirían, en planteamiento general, con las que del Real Madrid-Racing de la última jornada se han hecho ahora desde Madrid, mientras que las que se realizaban desde la caverna sobre esas exhibiciones blaugranas iban más allá de las críticas al colegiado en las que insisten ahora los medios catalanes.

Una hipotética crónica cavernaria sobre un partido de un Barça líder frente al Racing en el Camp Nou, que se hubiese desarrollado exactamente igual que el partido del pasado sábado en el Bernabéu podría haber sido perfectamente así:

Campeones por decreto
Una vez más, y van demasiadas, el mejor equipo del mundo ha contado con la inestimable ayuda arbitral para deshacerse de uno de los colistas de la Liga de las estrellas.
En un partido en el que el Racing ya saltó al césped del Camp Nou totalmente entregado y reservando fuerzas para su compromiso de la próxima semana frente el Sporting de Gijón, un Barça perfectamente consciente de que juega con red, vio como el árbitro hacía méritos para escalar en el escalafón del villarato.
Después de conceder un primer gol de Messi en posible fuera de juego y perdonar un clarísimo penalti en el área barcelonista por escandalosas manos del propio Messi, González González mostraba la segunda amarilla a Cisma por unas manos totalmente involuntarias que supusieron la expulsión del defensor del equipo cántabro cuando aún quedaban más de 50 minutos de juego.
Al filo del descanso, y ya contra 10, segundo gol del F.C. Barcelona en flagrante fuera de juego de Pedro. Y ahí se acabó el partido.  
En una segunda parte en la que el Racing únicamente jugó para evitar un mayor estropicio, el Barça volvió a exhibirse en superioridad, circunstancia a la que los hombres de Guardiola están ya demasiado habituados.
En ese escenario, el partido discurrió a través de un interminable y soporífero tiqui taca, en el que sólo destacó el golazo de nuestro campeón del mundo, Andrés Iniesta. A poco del final, Pedro anotaba el definitivo 4-0, segundo en su cuenta particular.
Visto lo visto, resulta encomiable el titánico esfuerzo que está realizando el Real Madrid para mantener viva una competición que, de la mano del villarato, parece tener ya campeón por decreto a mediados de febrero.

Pues eso. Ahora que vengan los listos de siempre y que me digan que nunca habían leído una crónica de este tipo cuando el Barça pasaba por encima de sus rivales.

Dentro de poco dirán que la caverna nunca ha existido y que las quejas arbitrales son un invento catalán.

domingo, 19 de febrero de 2012

Nota a pie de página o bombardeo.

En mi artículo de ayer, "Un respeto, por favor..." me quejaba de la desfachatez de algunos medios capaces de rasgarse las vestiduras ante actitudes calcadas a las que ellos mismos han promovido durante años.

Lejos de verse influido por la agresiva reacción de los medios de Madrid, en la edición de hoy de Mundo Deportivo, Xavi Muñoz, a través de su artículo "El 'saqueo' no descansa", insiste en el polémico "informe" que el mismo diario publicó ayer sobre los errores arbitrales en favor del Real Madrid.

El artículo persiste en la crítica orquestada por Mundo Deportivo hacía a los árbitros: "El Racing vivió en el Bernabéu una primera parte apoteósica en la que recibió un gol en evidente fuera de juego, otro en posible, en la que acabó con diez por unas manos casi imperceptibles de Cisma y, en cambio, otras de Cristiano en el área de Casillas no existieron ni para González bis ni para todas esas teles..."

Desde luego ese no es el camino.

Pero entre las críticas al arbitraje de ayer de González González en el Real Madrid - Racing, Xavi Muñoz deja ir una verdad como una casa de pagès en relación con las manos de Cristiano Ronaldo en su propia área, que en mi opinión resume en pocas palabras la base de la estrategia manipuladora de la caverna mediática:

"... Todas esas teles que tiran de lupa cuando interesa y que, a la que hay tufo de beneficio al Real, eluden repeticiones o dan las menos reveladoras. Así se logra que la polémica sea apenas una nota a pie de página y no el bombardeo de tertulias que duran una semana".

Pues eso. No hace falta decir nada más.


@extrizquierdo

sábado, 18 de febrero de 2012

Un respeto, por favor...

Una cuestión casi tan opaca como el déficit fiscal de Catalunya respecto al Estado español es el número de seguidores que Real Madrid y F.C. Barcelona tienen en España.
Históricamente (o más concretamente, desde finales de la década de los 50), prácticamente todo el mundo ha estado de acuerdo en considerar al Real Madrid como el "equipo de España".

Esa apreciación podía ser más o menos acertada, pero en principio no parecía haber demasiada discusión en que el club blanco tenía un mayor número de seguidores que el F.C. Barcelona a nivel estatal.

En los últimos años, sin embargo, las simpatías hacía los dos grandes de la Liga española se han ido equilibrando de tal manera, que se ha alcanzado lo que podría considerarse, en la práctica, un empate técnico.

Pese a que diferentes estudios no consiguen llegar a un acuerdo sobre el grado de preferencias de la población española hacia uno u otro equipo, una encuesta de Metroscopia para El País, en noviembre de 2011, situaba aún por delante en las simpatías de los aficionados españoles al Real Madrid, con un 31% del total, frente a un 25% del F.C. Barcelona.

Esa pequeña diferencia, sin embargo, no ha sido asimilada en absoluto por los medios de comunicación "nacionales", que parecen guiarse por estudios sociológicos de hace 25 años.

¿Donde está el error? 

Parece evidente que el acérrimo madridismo de los medios españoles sigue sustentándose en una audiencia mayoritariamente merengona.

¿Por qué?

Un 65% de los habitantes de Catalunya se manifiestan barcelonistas, mientras que un 10% se declaran abiertamente madridistas. 

Restando esos casi 5.000.000 de culés catalanes, que se informan a través de medios locales, el barcelonismo a nivel español queda reducido a la mitad. Los madridistas catalanes, sin embargo, siguen optando por los medios de alcance estatal como canales de información preferentes. 

Esto supone que la caverna tiene un público cautivo de casi 15.000.000 de madridistas encantados de la vida y de unos 7.000.000 de culés con escasa capacidad de elección.

Si a ese hecho añadimos que la culerada se ha habituado, en esta época de triunfos, a seguir las informaciones más ultramontanas procedentes de la caverna blanca, hábito con un componente que fluctúa entre el masoquismo y el morbo, entendemos el porqué de unos medios tan polarizados en un país tan bipolar.

Dicho lo cual, y entendiendo bajo un prisma estrictamente económico los motivos por los cuales los culés no podemos librarnos de la inquina merengona contra nuestros colores procedente de medios que teóricamente deberían ser imparciales y objetivos, los barcelonistas no podemos, ni debemos permitir que los creadores del villarato, del platinato, del canguelo, de la trama del dopaje, de las infamias contra el Barça y contra Catalunya, pretendan hacernos callar y nos insulten cuando alguien desde Catalunya se pone a su mismo nivel.

El pasado jueves, el escritor Luis Racionero, publicaba una columna en Mundo Deportivo titulada "Sigue la payasada arbitral", a través de la cual recomendaba al F.C. Barcelona retirarse de la Liga, a la que tachaba de la peor y la más corrupta, humillante y nauseabunda, acusaba a los árbitros españoles de sodomizar al Barça y al Real Madrid de comprar a los líniers (casi nada). 

Hoy sábado, Mundo Deportivo titula en portada "Saqueo al Barça" y en páginas interiores publica un informe según el cual, sin determinados errores arbitrales, el Barça tendría, a estas alturas de temporada, tres puntos más que el Real Madrid, lo que viene a corroborar lo expuesto por Racionero en su explosiva columna de días atrás.

Habiendo criticado los constantes ataques que desde la prensa madrileña se han hecho al F.C. Barcelona en particular y al barcelonismo en general, no puedo estar de acuerdo con el planteamiento de Mundo Deportivo, pero no es contradictorio disentir de la salida de tono del rotativo barcelonés con la repulsa absoluta hacía aquellos elementos que no se han cansado de manipular, tergiversar e insultar impunemente a toda una afición cuyo destino parece ser el de tener que tragar y callar. 

Me sorprende que periodistas que han estado años intentando desestabilizar al colectivo arbitral, se escandalicen ahora que unos colegas utilizan los mismos métodos. 


Sobre todo cuando incluso el boletín oficial del villarato, reconoce en su sección "La otra Liga", que el Barça aún podría depender de sí mismo para adjudicarse el campeonato.

  @extrizquierdo

miércoles, 15 de febrero de 2012

El otro pasillo.

Pese a no ingerir ningún tipo de sustancia psicotrópica (al menos no de forma habitual), debo ser de los pocos que aún no dan la Liga por perdida para el Barça.

Es muy difícil. Las combinaciones que darían la Liga a los de Guardiola son muy variadas, pero en el escenario más lógico, el Barça tendría que ganar, si o si, los dieciséis partidos que restan y el Real Madrid, además del choque del Camp Nou, tendría que perder, por ejemplo, un partido más y empatar otros dos.

Sin embargo, si finalmente fuese el Real Madrid quien se impusiese en el Campeonato de Liga, además de no quedar otra que felicitarle, habría que verle disputar la Supercopa de España.

¿Contra quién? Siguiendo con el cuento de la central lechera, del mismo modo en que el Madrid es el claro favorito para imponerse en Liga, lo lógico sería que el campeón de Copa fuese, así mismo, el favorito en dicha competición: el F.C. Barcelona. Es decir, la Supercopa de España podrían disputarla, previsiblemente, Barça y Madrid.

Teniendo en cuenta que este verano se celebran la Eurocopa de fútbol y los Juegos Olímpicos de Londres, queda claro que la final de Copa no puede posponerse más allá del 25 de mayo. Como a día de hoy, el gran problema para la celebración de la final de Copa en esas fechas son las inaplazables obras en los aseos del estadio Santiago Bernabéu, lo mejor será que Barça y Athletic disfruten de la fiesta en cualquier otro estadio, para que el madridismo pueda acondicionar tranquilamente los mingitorios donde se van patas abajo cuando los blaugrana toman su estadio.

Ahora bien, no hay que perder de vista que lo importante es ganar la Copa, no donde se gana.

Y tampoco habría que perder de vista que, ante la lúbrica obsesión que está apoderándose de la merengonada en forma de pasillo del Barça a un Real Madrid campeón de Liga en el Camp Nou, sería interesante contemplar otra posibilidad.

Siendo la final de Copa el último partido de la temporada, podría ser que el Real Madrid quien tuviese que hacer el pasillo al Barça en el Camp Nou en el partido de ida de la Supercopa de España (primer partido oficial después de la final de la Copa del Rey). 

No creo que, ante el señorío mostrado últimamente por el Real Madrid, ese hipotético pasillo pudiese acarrear ningún problema para los chicos de Mou. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Desde mi sarcófago...

Después del batacazo de ayer en el Reyno de Navarra, El Sadar de toda la vida, el Barça dice prácticamente adiós a la Liga.

No pueden haber excusas. Este equipo tiene todo el crédito del mundo, pero cuando las cosas no se hacen lo suficientemente bien, hay que reconocerlo.

Esta temporada ya se han ganado tres títulos (aunque sean de guarnición), la presencia en la final de la Copa del Rey está garantizada y las posibilidades en Champions siguen intactas. Pero recurriendo al tópico, la Liga ya sólo puede perderla el Real Madrid.

Si los de Mou mantienen el ritmo y se adjudican la competición liguera, no quedará otra que felicitarles. Mal que nos pese.

Sin embargo, a día de hoy, mi mayor preocupación es como esquivar los dardos envenenados con los que nos va a martirizar la caverna a partir de ahora.

Seguro que tienen todo el derecho del mundo a sacar pecho, pero mi capacidad de resistencia está ya demasiado desgastada como para soportar según que comentarios.

¿Cobardía? No lo sé. Probablemente. Pero prefiero pensar que se trata de simple instinto de conservación.

De momento, mi mayor interés es aislarme totalmente de la dañina influencia cavernaria en los medios que nos rodean.

Anoche ya deposité mi magullado ánimo en el sarcófago en el que tengo previsto recluirme hasta que remita la marea puntopelotera que se nos avecina.

Esta mañana me he permitido la frivolidad de salir unos minutos de ese sarcófago para escribir estas pocas líneas de penitencia, pero me vuelvo inmediatamente a la oscuridad de mi voluntario aislamiento informativo.

Que os sea leve. Pero eso si, ara més que mai, som-hi Barça! 

@extrizquierdo

viernes, 10 de febrero de 2012

Hipocresía, mentiras y siete puntos.

Hipocresía 

Resulta muy sorprendente observar lo que pueden llegar a doler en la caverna mediática las injustificables alusiones al doping en el deporte español que, desde la sentencia del caso Alberto Contador, se vienen haciendo desde algún medio de comunicación francés. 

Que los guiñoles de Canal+ se ceben en deportistas, como Rafa Nadal, que jamás han dado positivo en un control es, como mínimo, de muy mal gusto. Ya no hablemos de lo que ha supuesto la aparición en las parodias del sacrosanto, inmaculado y madridista campeón del mundo Casillas. 

Claro que de mucho peor gusto fue que medios españoles acusasen,  sin prueba alguna, al F.C. Barcelona de prácticas dudosas en relación con el doping. 

Fue precisamente Marca, a través de un estudio sobre el cachondeo en los controles anti-doping en el fútbol español y un artículo del inefable Látigo Serrano en el que consideraba que el auténtico crack del Barça era el Dr. Pruna, el que encendió la mecha a una bomba que le explotó en las manos a Juan Antonio Alcalá, cuando en su programa de la COPE, El Partido de las 12 (13 de marzo de 2011), anunciaba que el Real Madrid presentaría una queja formal ante la Federación en relación con las prácticas de determinados profesionales vinculados al F.C. Barcelona.




El escándalo en Barcelona fue monumental, pero el resto de medios españoles encontraron de lo más normal que un medio acusase de doping, sin bromas, sin parodias y sin pruebas, a un club de la Federación Española. 

Aquellos que tanto atacan la supuesta doblez de algunos, son los auténticos campeones de la hipocresía.


Mentiras

Parece lógico que el Real Madrid se muestre reticente a ceder el Santiago Bernabéu para la disputa de la final de Copa. No es agradable que el eterno rival pueda celebrar un título en tu propia casa, y el Barça probablemente también plantearía dificultades en caso de que el Madrid fuese uno de los finalistas. 
Pero se diga lo que se diga desde la caverna, el F.C. Barcelona no se negó a que la final de la Copa del Rey entre el Real Madrid y el Real Zaragoza se disputase en el Camp Nou. Fue el Ayuntamiento de Barcelona, a través de la Fundació Barcelona Promoció, quien solicitó, antes de la disputa de las semifinales, la organización de la final en el Estadi Lluis Companys de Barcelona. La Ciudad Condal era considerada una buena sede por los cuatro semifinalistas, Real Madrid, Sevilla, Alavés y Real Zaragoza, y el estadio Olímpico considerado mejor escenario que un Camp Nou con excesiva capacidad para el poder de convocatoria de Alavés y Real Zaragoza.
Una vez que el Inter del idolatrado Mou privó al Barça de la posibilidad de proclamarse campeón de Europa en el Bernabéu, algunos periodistas de la capital parecen considerar un éxito el hecho de impedir jugar finales en el estadio madridista al F.C. Barcelona, e incapaces de reconocer los motivos reales, o incluso alegar una causa justificada, como la celebración del día 20 de mayo en caso de que el Real Madrid se adjudicase la Champions y el Barça no jugase la final, acuden a la ridícula excusa de unas obras en los lavabos o a la persistente salvaguarda de un señorío perdido justificando deplorables actitudes propias a través de supuestas ofensas previas del Barça.

Pocos minutos después de que el Barcelona se clasificase para la final de Copa, periodistas del entorno blanco, como Tomás Roncero en Punto Pelota, alegaban la supuesta negativa barcelonista de 2004 para explicar el no rotundo de Florentino a ceder el mejor escenario posible para una final entre Barça y Athletic Club.


Roncero reconocía haberse enterado de esa negativa culé de hace ocho años pocos minutos antes, en la redacción de As. No es extraño. La portada de As del día siguiente ya se refería a la supuesta negativa barcelonista a que el madrid disputase la final de 2004 en el Camp Nou ("El club blanco no olvida que tuvo que jugar la final de 2004 en Montjuïc porque el Barça negó el Camp Nou"), y el director del diario, Alfredo Relaño, ha dedicado dos días seguidos su editorial a insistir en esa mentira.

Ayer jueves aludía directamente a que la directiva blaugrana se negó a ceder el estadio barcelonista por el hecho de que fuese el Real Madrid uno de los finalistas. Ante el desmentido de ese hecho por parte del secretario general de la Federación, Jorge Pérez, Relaño, sin bajarse del burro, alude hoy al villarato para justificar que la final entre Real Madrid y Real Zaragoza se disputase en Montjuïch y no en el Camp Nou: "En definitiva, la arbitrariedad de turno. El Madrid recuerda que le tocó recorrer el doble de distancia que al Zaragoza para jugar en Montjuïc, donde cabía la mitad de gente que en el Camp Nou. Eso también es villarato".

Cualquier cosa antes que reconocer que mienten.

Siete puntos

El Real Madrid está eliminado de la Copa. La Copa ya no interesa (más allá de vender como un triunfo el hecho de impedir jugar la final al Barça en el Santiago Bernabéu). 
El Real Madrid está muy bien posicionado en Liga y en Champions. En Champions, pese a la incansable insistencia cavernaria en recordar el récord de puntos madridista en la primera fase, la situación del club blanco no es objetivamente mejor que la del Barça, ya que ambos están pendientes de disputar los octavos de final.

Pero es en Liga donde la caverna puede sacar pecho. Pese a que el Real Madrid perdió en el partido de la primera vuelta en el Santiago Bernabéu, la ventaja conseguida respecto al F.C. Barcelona es de momento el gran logro (después de la famosa Copa del Rey de la pasada temporada) de la era Mourinho.

Cuando en los últimos años se ha perdido casi todo lo que se podía perder contra el Barça, hay que sacar el máximo rédito a una sustancial diferencia de puntos. Diferencia que, dependiendo de como acabe la temporada, puede convertirse en uno más de los títulos imaginarios que viene inventando la máquina de propaganda blanca para dar lustre a un excelente equipo que ha tenido la desgracia de toparse con uno aún mejor.

Como ha dicho Piqué, "se les va a hacer muy largo".

@extrizquierdo

jueves, 9 de febrero de 2012

El efecto boomerang.

El Barça superó ayer con nota el primer examen de su particular cuesta de febrero.

El 2-0 frente al Valencia vale una final, la tercera de Copa del Rey en cuatro años y la duodécima de la era Guardiola.

El Barça tiene ahora la tranquilidad suficiente para centrarse en Liga y Champions durante los próximos tres meses, con la garantía de disputar un título a finales de mayo. Los de Pep encaran, eso si, cuatro semanas muy exigentes después de haber cedido una importante diferencia de puntos al Real Madrid en Liga. 

Aprovechando una ventaja de la que no se disfrutaba desde la llegada de Guardiola al banquillo del Barça, desde Madrid se han intentado exagerar los titubeos de un Barcelona mermado por las lesiones y por un bajón de forma de algunos de sus jugadores para precipitar el tan ansiado relevo en la hegemonía del fútbol español.

El madridismo parece resignado a no poder superar a un Barça a pleno rendimiento y supedita el tan esperado fin de ciclo hermeliano a que los blaugrana pierdan nivel competitivo más que a una mejora en el juego de un Real Madrid que, yendo al límite, parece no poder alcanzar el nivel exhibido por el F.C. Barcelona en las últimas temporadas.

Después de haber sido superados en la Supercopa de España, de haber perdido en el partido de Liga en el Santiago Bernabéu, de haber caído eliminados en cuartos de final de la Copa del Rey y de ver como el eterno rival conquistaba la Supercopa de Europa y el Mundialito de Clubes, los famosos siete puntos son el tesoro más preciado de un madridismo que, ahora si que si, necesitan ganar una Liga que después de los alardes de retrovisores y chistes sobre la A7 no pueden permitirse perder.

Mantener o ver recortados esos siete puntos durante el mes de febrero, supondría un golpe moral para un Madrid al que la campaña mediática orquestada para demostrar que el Barça está en las últimas, se le podría volver en contra, cual efecto boomerang, y al que perder un colchón tan importante podría pasarle factura cuando aún tendrá que recibir al Valencia y viajar a Pamplona, Sevilla, Bilbao y, sobre todo, Barcelona.

Además, el gran obstáculo para conquistar la décima vuelve a ser un Barça que, de darle la vuelta a la Liga, sería un autentico coco en Europa.

No vaya a ser que el canguelo tome el puente aéreo.